martes, 29 de marzo de 2016

Un corazón que todavía quiere esperarte.

Todavía no me hago a la idea de que ya no estás, y todavía más difícil es para al que dentro de mí
hiciste palpitar con cada paso que dabas.

Es abrir la puerta de mi casa, intentando liberarme de todas las esquinas que me recuerdan a ti, y a como hacías que parecieran el paraíso, solo por que tu estabas en ellas.

Intentando, pero sin conseguir olvidar como andabas por mis pasillos, y como hacías que ardieran las sábanas de mi cama, la puta capacidad que solo tú tenías de hacer que todo fuese el cielo, joder.

Después de todo sigo evitando sentarme en los últimos asientos del 133, pero no dejo de mirarlos, ni de pensarte, como si de esa manera te tuviera un poco más cerca de mí.

Has hecho de Gran vía en mi, un mar de sentimientos, en vez de una manera de fundir todos los ahorros de una vida en ropa, como cualquiera haría.

Y no soy como cualquiera, por que no te han conocido, sí a ti, quien ha hecho que deje al amor a un lado, si no se trata de hacerlo contigo.

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